El personal de una empresa es el motor de ésta

El personal de una empresa es el motor de ésta

El centro de una empresa y a lo que se le otorga la mayor importancia suele ser el cliente, eje principal hacia el que se orientan todas las acciones que tienen lugar. Sin embargo, cuando hablamos del empleado, ¿se le da a éste el suficiente valor?

El personal es la máquina de engranaje de la organización. Gracias al equipo humano es posible la venta de productos y/o servicios. Y, por supuesto, de su labor profesional depende gran parte de la percepción que el consumidor obtiene de nuestra empresa o marca. Independientemente de las propiedades inherentes a la oferta de productos y servicios con la que una compañía cuenta, la atención que los empleados proveen al cliente supone un pilar fundamental. Por tanto, la actitud de éstos será un aspecto sobre el que poner toda nuestra atención.

Como seres humanos que somos, tenemos días mejores y peores, pero si disponemos de un equipo de profesionales que cuentan con las capacidades y aptitudes adecuadas, el servicio que se proporciona al público es mucho más homogéneo. Existe un ítem de máxima importancia en todo este tema y es la satisfacción del empleado. Éste es nuestro cliente interno, por tanto, hay que perseguir su satisfacción también. Si los trabajadores de una empresa están contentos, su actitud es mucho más positiva en su día a día y esto, sin siquiera darse cuenta, acaba transmitiéndose al cliente, quien obtiene una sensación agradable incidiendo de forma positiva directamente sobre su grado de satisfacción.

Cuando el personal goza de unas condiciones laborales favorables, encontrándose cómodo en su puesto de trabajo, realiza sus tareas y funciones de una forma más óptima. Entra en juego su influencia sobre la experiencia de compra del cliente, mejorando ésta gracias a su labor de asesoramiento y atención, creando un clima adecuado. Es por ello, que hemos de cuidar a nuestro equipo, ya que él es, en la mayoría de las ocasiones, quien tiene el contacto con el cliente y, por tanto, a través de él se transmite la imagen de la empresa, debiendo ser en todo momento homogénea y en consonancia con los valores de la compañía.

Por último, y no por ello menos importante, la motivación se hace vital a la hora de mejorar el desempeño de nuestros empleados. El rendimiento de una plantilla motivada supera con creces al de aquella que su actitud es más negativa. Hay que concienciar a los empleados de que éstos son el motor de la organización y hacerlos sentir parte de la misma. Así lograremos que su esfuerzo sea mayor, persiguiendo el beneficio del conjunto, es decir, de la empresa, empleados y cliente.

 

Rocío López, Consultora de Marketing

Iddealia Consulting

Iddealia

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